domingo, 2 de noviembre de 2008

Espiritualidad maya



Chichicastenango. Con la evangelización impuesta a los indígenas durante la Colonia fueron destruidos sus lugares sagrados, textos y una gran cantidad de objetos relacionados con su cosmogonía. Sin embargo, no doblegaron su espiritualidad, pues emerge cada vez que es descubierto un sitio sagrado, porque les permite tener relación con sus ancestros y divinidad.
Solo en el área rural de Chichicastenango hay más de un sitio sagrado en cada uno de los 86 cantones que forman este municipio; además, hay otros seis en el área urbana.
En éstos, más de 600 ajq’ij (guía espiritual o sacerdote, en quiché) efectúan rituales para la comunidad.
Se agradece por las cosechas, salud y vida, por ejemplo. También se ruega por abundancia de las siembras y convivencia de las familias, explicó Sebastiana Calel, ajq’ij del lugar.
Los sitios sagrados son diversos. Pueden ser espacios abiertos dentro de bosques, montañas, cuevas, lagunas, barrancos, y otros lugares naturales; sin embargo, lo son en especial donde hay restos arqueológicos.
Felipe Gómez, director ejecutivo de la Conferencia Nacional Indígena Oxlajuj Ajpop, expuso que un sitio sagrado es determinado por la confluencia cósmica, en determinado espacio, de sus antepasados y elementos naturales generadores de vida.
Divinidad maya
Según la cosmovisión indígena, los elementos naturales tienen vida, pero algunos poseen energía vital, por lo que son considerados espíritus superiores; por ello, son considerados corazón de la tierra, corazón de fuego, entre otros.
Explicó que un espacio es considerado como tal cuando ancianos de las comunidades descubren energía cósmica allí. Cada sitio tiene una finalidad y aporta a los pueblos algún tipo de beneficio.
En ese sentido, explicó que hay lugares específicos para pedir por las siembras y otros para celebrar los movimientos astronómicos. Recordó que el templo católico de Chichicastenango se construyó durante la Colonia sobre un altar indígena, para sustituir un ritual local por uno cristiano. “Esto dio lugar a un sincretismo religioso en el cual la población mayense fingía cumplir con la liturgia católica para no ser castigada, pero en realidad adoraba la divinidad del sol, que se brinda a sí mismo a toda la humanidad, al igual que el agua y aire”, explicó.
Las ceremonias son regidas por cada uno de los 20 días que tiene cada mes del calendario maya. Cada día tiene nombre y significado, y de igual manera se efectúan rituales diferentes para la bendición de semilla, caza, conocimiento, pedidas de mano entre parejas y casamientos, entre otros, detalló.